domingo, marzo 08, 2009

JUNK MAIL

Mi mujer más imperfecta llegó por un junk mail, y desde aquella vez siempre reviso “la basura” de hotmail o mac; hasta ahora literalmente ha sido junk mail. Mi esperanza de que aparezca la mujer que me salve en el correo basura simplemente es una idea romántica de las que no existen más que en momentos desesperados y alimentados por viejísimas historias, canciones y cerveza obscura palpitando en mi esófago. Bueno, si ha habido mails inesperados pero aún no entiendo cómo el blog ha llegado hasta Colombia o Barca, pero por qué no hay mujeres basura en el centro o neza que puedan acompañarme en esta especie de soledad-etílica-esquizoide; necesito a alguien irresponsable, que piense poco en las consecuencias, que no le importe como a mi. “el día de mañana”… qué más da una madrugada en un motel sobre avenida Zaragoza o en santa maría la rivera, si al otro día, la falta o no de resaca evidenciarían cuánto podría estar con “esa mujer”. Una resaca espantosa al lado de una “buena mujer” es un mal síntoma, es el finiquito de una relación; y ellas lo saben, cuándo me quejé con Karina o Ayesha de que una cruda me impedía conducir hasta ellas, quizá no lo notaban, pero mi estómago efervecía, a nadie le importaba, en cuanto manejaba y las tomaba de la mano el alcohol cedía un poco y me mantenía en equilibrio para “llegar a mi destino”, así fuese el añorado “Hotel D Oriente”, el pequeño cuarto con una gata blanca enloquecida que dormía entre “nosotros”, o simplemente a aquella casa cerca de villa coapa. No notaron mi acidez estomacal, las nauseas y la somnolencia… eso creo que es lo que añoro: una mujer que “mágicamente” me cure las crudas y a la cual yo necesite ver, aún estando en la peor de las resacas. Ya no hay ese paliativo, ya no existe esa emotividad, ya todo me jode y me hace sentir peor físicamente, por eso bebo cerveza buena que nunca me ha dado cruda y evado cualquier “especie” de falso link; ni si quiera sería capaz de compartir mi colchoneta, mi tinto, mis cervezas escondidas… y ahora mis gatos, con alguien que no me salve de una simple cruda.

martes, marzo 03, 2009

careless whisper

Hace tiempo descubrí que escribir ya ni si quiera me salva, y es así, no he encontrado ningún buen pretexto para hacerlo. Me he convertido en una persona más corriente, y eso no es molesto; cuidar a los gatos de dos meses de edad y a la gata recién esterilizada me han convertido en un tipo de las 8 am que cambia la arena, pone más alimento y como ama de casa lava su ropa durante toda la mañana. A las 12 de la tarde me voy desocupando y destapo una Eku, para esas horas ya no se que más “de mi vida”, si me he olvidado de escribir, leer y escuchar música, lo único que me queda es desparramarme en una silla en la azotea y beberme unas cuantas cervezas más mientras veo juguetear a los gatos, esconderse en las plantas y dormirse plácidamente a mis pies. Los gatos, la ropa, los quehaceres del hogar me cansan tanto que a las 11: 30 pm acomodo la colchoneta y me hago espacio entre los gatos; el blanco siempre se duerme al lado de la almohada, y los demás van cayendo a lo largo de la colchoneta; su madre perdió la costumbre de subirse en mi estómago y dormir, aunque ayer lo hizo, afortunadamente todos los gatos se despiertan conmigo, durante todo el tiempo que mis ensoñaciones dan vueltas y vueltas, no hay ni un maullido que me despierte… han entendido que si quieren dormir conmigo, deben levantarse cuando yo sediento a las 9 a.m. destape mi cerveza y les de su lata de salmón en aceite que tanto les gusta.

He pasado temporadas sin poder escribir, y me angustiaba mucho, ahora, no pasa nada, mis emociones están ocupadas en gatos, peleas con los vecinos, actos viles como discutir por cualquier cosa en las calles, ser más intolerante y aprovecharme de ebrios de la cantina de al lado. Ja… creo que siempre mi vida estuvo equilibrada hasta que apareció una mujer, sonaba careless whisper de wham y me enamoré por primera vez, pero un chamaco riquillo se fue con Daniela; después, pobretones, ebrios, peores, mejores, ingenieros, albañiles, biólogos, médicos me han quitado a mis mujeres. En estos momentos, si tuviese una a mi lado, hasta agradecería que un escritorcillo se la llevara. A mi modo son los momentos más budistas que he tenido, por lo menos el desapego a las personas y lo material me es fácil, aunque mi punto débil es el odio hacía la gente, el extremo cuidado a mis gatillos y lo imprescindible de beber cerveza buena: London Porter, Urthel, Carolous… vaya budismo mal entendido, ¡bahhh! pero si el dalai enlamado es más materialista que yo; es lo más que puedo hacer por el zen.

Un vecino me dice que mi problema es que bebo mucha cerveza (lo sabe porque mendiga mis latas vacías), y yo le digo que su problema es que es un ignorante “perderista” que no cree en dios pero si en su mesías amlo; aún así me propuso hacer una asociación de lo que fuese y sacar donativos bajo la mesa para quedarnos con dinero. Yo no necesito de eso, es más, involucrarme con politiquería barata y de doble moral sería un suicidio… solo le sigo la corriente y echo al calentador su propaganda. Hace un par de días me preguntó que porque ya no venía nadie a casa, es decir, porque ninguna mujer me visitaba. -----Gracias a dios no tengo una mujer --- le respondí soltando una carcajada. Se quedó en silencio y se despidió, yo seguí limpiando la arena de los gatos con olor a mierda, cerveza que derramé y soledad lluviosa.

Estoy atado a mi particular pesimismo, a mi muy nueva incapacidad para el amor… atado a mis viejas historias e incluso a los pretextos para escribir.